Hoy quiero lanzar un grito por mi generación, la generación de los nacidos en torno al 70, muchas veces también llamada generación X, generación de la apatía o generación perdida, o simplemente, hijos del Baby Boom. Generación que por cierto ha tenido en sus hogares desde la teles en blanco y negro hasta las de led, que conocieron los dibujos japoneses con Heidi o Koji Kabuto (Mazinger Z) y que ahora tienen a sus hijos viendo el código Lyoko.
Fue la primera generación mejor preparada de la historia (a partir de ese momento ya todas lo fueron). Aquellos que hicimos reventar las universidades porque nuestros padres se empeñaron. Poco después el país estallaba de titulados y se produjo la primera gran crisis de parados. Engañados en nuestra educación por valores como la responsabilidad, lo cuál sirvió después para que montones de jefes despiadados y con mucha menos preparación nos explotaran miserablemente.
El SIDA y el hiperconsumismo golpean nuetra juventud en los años 90. Sin trabajo, sin expectativas, sin líderes, sin dioses, sin nada contra lo que luchar, vivimos en una constante apatía ante un futuro nada prometedor. Formamos parte de una mediocridad histórica y social. Aun así se surge una forma de rebelión contra lo establecido y en ocasiones se antepone la amistad a la familia.
A primeros de los 90 surge el fenómeno Kurt Kobain, fenómeno musical que rompe con las reglas establecidas, surge el rock alternativo (¿alternativo a qué?), música anti-sistema pero también llena de sentimentalismo. Son signos de esa juventud perdida, esa juventud de la que tanta nostalgia siento en ocasiones, que me hizo ser lo que soy. La mediocridad nos hizo auténticos!!
Fue la primera generación mejor preparada de la historia (a partir de ese momento ya todas lo fueron). Aquellos que hicimos reventar las universidades porque nuestros padres se empeñaron. Poco después el país estallaba de titulados y se produjo la primera gran crisis de parados. Engañados en nuestra educación por valores como la responsabilidad, lo cuál sirvió después para que montones de jefes despiadados y con mucha menos preparación nos explotaran miserablemente.
El SIDA y el hiperconsumismo golpean nuetra juventud en los años 90. Sin trabajo, sin expectativas, sin líderes, sin dioses, sin nada contra lo que luchar, vivimos en una constante apatía ante un futuro nada prometedor. Formamos parte de una mediocridad histórica y social. Aun así se surge una forma de rebelión contra lo establecido y en ocasiones se antepone la amistad a la familia.
A primeros de los 90 surge el fenómeno Kurt Kobain, fenómeno musical que rompe con las reglas establecidas, surge el rock alternativo (¿alternativo a qué?), música anti-sistema pero también llena de sentimentalismo. Son signos de esa juventud perdida, esa juventud de la que tanta nostalgia siento en ocasiones, que me hizo ser lo que soy. La mediocridad nos hizo auténticos!!