miércoles, 20 de febrero de 2013
En ocasiones veo expertos
Nadie los ve pero se notan. Están por todas partes, nos informan, nos aconsejan, nos alertan y protegen nuestras vidas: son los expertos.
Son primos hermanos de los analistas, los mercados y otros colectivos anónimos de sabios. Saben cuantos desplazamientos hacemos en Semana Santa, a saber entre 14 y 18 millones, según les dé (se ve que alguien los cuenta), conocen la ocupación hotelera antes de que se produzca (que siempre es entre el 85 y el 90%) y saben la audiencia que tuvo un programa (dice la leyenda que hay unos aparatitos que la gente tiene instalados en sus televisores para conocer ese dato, pero lo cierto es que no conozco a nadie que conozca a nadie que lo tenga). Nos recomiendan que en verano nos pongamos a la sombra, bebamos mucho, tomemos fruta y frecuentemos sitios con aire acondicionado (menos mal, que si no ...) Anuncian enfermedades sociales de extrema gravedad como el síndrome post-vacacional infantil tras la Navidad, recomendando un período de adaptación para evitar grandes traumas en los niños ... Los expertos dicen, los expertos hacen, los expertos recomiendan, los expertos aseguran ...
Pero, y quién cojones son esos expertos? Basta ya de monsergas!! Los expertos, los analistas, los mercados, ¿por qué no tienen nombres y apellidos? ¿Por qué apelamos (sobre todo los medios de comunicación) tanto a ellos si son anónimos, no sabemos para quién trabajan ni cuánto ganan? Basta ya de tomarnos por tontos, a cagar a otra parte, que no somos el pueblo de Roma.
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