martes, 8 de julio de 2014

Gracias por todo

A veces uno se ve superado por los acontecimientos. La naturaleza golpea y fuerte, sin compasión, con crueldad desmedida, de forma soez, ajena a las razones humanas, ajena a los sentimientos.

Recientemente he perdido un familiar cercano, muy querido, una sinrazón más del destino y de los designios arbitrarios y caprichosos de la santa madre Natura. Una consecuencia incomprensible a los ojos de todo ser humano. Su único error, haber estado en el lugar y el momento equivocados. Error del que por cierto, ninguno estamos exentos de poder cometer.

Sin embargo, a mi modo de ver, todavía existen motivos para la esperanza. El ser humano, pese a su fragilidad, tiene una cualidad que lo hace único y distinguible de entre todas las criaturas de la naturaleza, su carácter trascendente. Su contribución, sus vivencias, su enseñanza, su expresión, su vida, su legado … todo está ahí, presente en todos los que la conocimos y nos enriquecimos de su existencia y su obra. Ella está en nosotros.

Nos hacemos eco de su enorme generosidad, de su infinita gratitud, de su abnegada dedicación a los demás. Dispuso lo mejor de sí misma al servicio de los otros. Su calidez humana y su talla personal me conmueven. Te lo dije en vida y te lo vuelvo a repetir, pedazo de madre, pedazo de esposa, pedazo de mujer y pedazo de cuñada.

No estoy orgulloso de mi falta de fé. Ahora sólo espero haberme equivocado en todos mis planteamientos y ojalá pronto nos volvamos a ver. Gracias por todo, gracias de todo corazón. Te quiero. Hasta siempre cuñada. Hasta siempre Clara.