Si nos paramos a observar cómo transcurre la campaña política para las próximas elecciones municipales y autonómicas, uno se da cuenta que para algunas personas el mundo no ha cambiado. Carteles por doquier con caras supermaquilladas de ilustres personajes que con su sonrisa artificial pretenden seducir la intención de nuestro voto, mítins que siguen un montón de apasionados incondicionales, absolutamente alienados, y que aplauden sin pestañear todas y cada una de las solemnes obviedades (por no decir gilipolleces) que esos piquitos de oro bien entrenados escupen por su boca, panfletos llenos de sanas y baratas intenciones, y así sucesivamente un sin fin de mecanismos propagandísticos que trascienden al espacio y al tiempo en forma y contenido, como si nada hubiera cambiado, como si en realidad diera igual de qué elecciones se trata, como si el tiempo se hubiera detenido.
Esta imagen vetusta y casposa del político de turno crea en mí un desánimo en términos de intención de voto que no sé si hago un favor votando o no haciéndolo. Un sentimiento de inapetencia, apatía y desilusión se apodera de mí. Ni cambian los métodos ni cambia la palabra. ¿Qué podemos esperar de esta clase política en la que ponemos en sus manos parte de nuestro futuro como ciudadanos de un mundo global? Estamos confiando en gente que habla de las nuevas tecnologías como si estuviéramos hablando de futuro. Todavía no se han enterado de que lo que ellos llaman "nuevas tecnologías" no es futuro, sino el presente y si me apuras, hasta el pasado. Porque el tiempo pasa muy deprisa y el devenir de los acontecimientos cambia las sociedades ... pero los políticos no, los políticos son una constante universal. Hasta ahora les ha funcionado bien ... pero ya veremos qué pasa. Mientras se aclara el tema un montón de jóvenes salen a las plazas de las cuidades más importantes de este país con un mensaje claro "estamos hasta los huevos de todo". Supongo que lo fácil es decir que se trata de vagos, alternativos, anti-sistema, perroflautas y otras especies afines, pero igual todo este polvorín les acaba explotando a nuestros representantes en sus narices. Ojalá y todo este vómito popular acabe sirviendo para que nuestros políticos dejen de hablar de "nuevas tecnologías" y hablen de "nueva política". Sólo es una cuestión de adaptación, y el que se adapta sobrevive. Confío pues en la extinción de esta especie de raza peligrosa, el mundo lo agradecerá. Ojalá y algún día se acabe esa imagen de político dando un mítin y a sus espaldas un montón de sonrisas con cara de idiota enarbolando una bandera y entonando un horrible himno. No puedo evitar pensar en la famosa novela de George Orwell, "1984". Si no la habéis leído os invito a que lo hagáis. No quedaréis indiferentes, os lo aseguro.
P.D. Por cierto, ¿alguien conoce a alguien que haya cambiado su intención de voto por ver uno de esos carteles electorales?
Por una vez en mi vida (es broma), estoy plenamente de acuerdo contigo.
ResponderEliminarVeo que has entrado con fuerza en el mundo bloguero. De acuerdo en casi todo. No puedo evitar que me chirríe lo de las acampadas de los desencantados. Podría parecer que los que no optamos por esa via no estamos desencantados o tragamos con todo y no es así. Muchos de los que hoy nos gobiernan o tienen en sus manos el poder real estuvieron en su juventud en posiciones parecidas a las de estos jóvenes (a algunos, mayo les traerá recuerdos nostálgicos) y sin embargo también ellos han sido parte del problema.
ResponderEliminarCreo que por desgracia Salva, todo este movimiento no va a servir de nada. Todo va a seguir igual, ellos están en otra dimensión, en otro mundo y no tienen los problemas de la gente de a pie. Ellos no tienen nuestra perspectiva. En fin solo están alargando el problema, lo que ellos no saben, o si lo saben pero les da lo mismo es que cuanto mas tiempo pase con este sistema mas fuerte les va a explotar todo esto en las manos.
ResponderEliminarDesde luego, sí a una "nueva política", entendida como un control más estricto de nuestros gobernantes. Esto conlleva la eliminación de privilegios a los políticos, y una mayor intrasigencia en casos de corrupción.
ResponderEliminarAhora bien, el movimiento de la Puerta del Sol, no deja de ser más que un grupo de indignados, como ellos mismos se definen, con unas propuestas que no llegan más allá que a cambios en la ley electoral.
Por otro lado, no quiero que me representen los manifestantes que agreden a periodistas, los que queman contenedores o los del grafiti.
Tampoco me gusta cuando algunos dan a entender que la democracia de los partidos minoritarios es un avance hacia la solución de nuestros problemas. Más bien pienso que es al contrario. Cuando existen muchos partidos con ideario heterogéneo es muy difícil llegar a acuerdos mayoritarios. Y cuando se consigue, muchas veces es a costa del bien común.
La democracia real, sí, pero su resultado siempre debe ser el de proporcionar los cauces para crear una sociedad basada en la libertad, en la igualdad ante la ley, y en la protección de los ciudadanos en peligro de exclusión social. La democracia nunca debe ser un fin en sí mismo, o corremos el riesgo de que se convierta en los votos de dos lobos y una oveja decidiendo qué comer.