domingo, 4 de septiembre de 2011

Camisas de manga larga

Hay una cuestión de esas que marcan un antes y un después en tu vida, equiparable por su trascendencia a esas preguntas existenciales que todo ser humano se plantea en algún momento de su vida, preguntas como de dónde venimos y a dónde vamos. En mi caso personal, aunque esa cuestión lleva ya acechando varios años en mi cabeza, he necesitado 40 años de existencia para afrontarla con éxito. He ahí la pregunta de mi vida: ¿qué es un pijo?

Estoy seguro que os hacéis cargo de cuán importante es este momento de mi existencia dada la profundidad del tema. Pues bien, sin más dilaciones paso a daros mi opinión acerca del mismo.

El término pijo no se remonta a la actualidad ni muchísimo menos. Pijos ha habido por doquier a lo largo de nuestra historia. Destacados pijos ya se hicieron notar en la Antigua Grecia, presocráticos y post-socráticos, charlatanes que gastaban su honorable y valioso tiempo tratando de explicar a las gentes la razón de ser de todo cuanto nos rodea. Pijos eran, sin duda, porque no necesitaban desarrollar otra actividad para vivir. Digamos que nacieron ricos porque mientras el resto tenían que trabajar para vivir ellos se permitían vivir pensando. En la actualidad les conocemos como filósofos griegos.

De entonces hasta ahora todas las épocas han conocido pijos. Cada época en forma diferente pero no tanto en el fondo. Un fondo ligado sin duda a una situación económica privilegiada que les permitía distinguirse del resto tanto por su hacer como por su parecer.

Sin embargo hoy día no tengo tan claro que cuando nos referimos a un pijo estemos hablando de lo mismo. Creo que en la actualidad ya no es tanto una cuestión relativa al estrato social, sino más bien a la imagen que desprenden. La conclusión que saco es que hoy día un pijo no es más que una persona que tiene unos determinados hábitos de consumo. Alguien que responde a un estereotipo de imagen basado en el uso de determinadas marcas comerciales. Marcas exclusivas, que obviaré comentar porque no es preciso, pero cuyo consumo hace pensar a determinadas personas que su superioridad es un hecho. Ni siquiera es hoy día una forma de vivir. Conozco pijos que no tienen donde caerse muertos, incluso votantes de izquierda. Sólo es una forma de vestir y de arreglarse lo que distingue a un pijo de cualquier otro ciudadano.

El estereotipo de un pijo no tiene sólamente por objeto distinguirse del resto de seres humanos sino también y no menos importante, identificarse entre ellos. Es muy importante que un pijo sepa reconocer a otro, como los perros cuando se huelen entre sí. La imagen de grupo acorde a un estereotipo común refuerza mucho más su influencia y les hace sentir todavía mejores. Incluso los lugares que frecuentan pasan a ser catalogados como sitios pijos. No hay nada tan influyente y tan poderoso como la presencia de un pijo. Ese saber estar, esa superioridad manifiesta, ese refinamiento que le caracteriza, esa forma de hablar que desafía al castellano más exigente, ese control de la situación, ese peinado hacia atrás brillante y engominado que rompe miradas al pasar, ese olor a perfume de cien pavos que quita el sentío, esa forma de mirar por encima del resto, esos polos, esos pantalones caros, esos zapatos de pin-pín, esa hebilla del cinturón y todo un sin fin de ingredientes que convierten este fenómeno en algo extraordinario. Si no fueran porque cagan mierda todos pensarían que se trata de una rama noble del Homo Sapiens.

Pero de todos los artículos que forman parte de la indumentaria pija hay uno que hace añicos mi pensamiento. Algo que es impepinable para ser un pijo de verdad. Algo sin cuya existencia un pijo no puede se considerado como tal. Algo que va en el manual de los principios troncales de un pijo. Algo que definitivamente les hace reconocerse entre ellos porque ellos y sólo ellos tienen el patrimonio de ese icono. Me estoy refiriendo a las camisas de verano de manga larga. Un pijo tiene terminantemente prohibido vestir una camisa de manga corta aun en las condiciones climatológicas más adversas. Podríamos estar hablando de Sevilla, 48 grados a la sombra, que ni por esas un pijo podría osar a vestir una camisa de manga corta. En ese caso sería desherado inmediatamente. De ser descubierto por otro pijo sería tal la deshonra que no podría vivir con la cabeza alta el resto de su vida. Estaría asistiendo al final de su carrera como pijo. Lo más parecido a una camisa de manga corta es la camisa de manga larga con una vuelta en el puño. Ese es el máximo atrevimiento del que pueden hacer uso. Aunque ojo a la vuelta del puño de la camisa porque de no hacerse con el decoro suficiente comprometería el status adquirido. Este verano he asistido a escenas como ver pijos con la camisa de manga larga en las playas de Levante. Pero claro, es comprensible, ¿si no cómo se iba un pijo a distinguir en una situación que exige tan poca indumentaria? No queda otra que llevar camisa de manga larga a la playa con vuelta en el puño.

Sorprende aún más que la pijería además de contagiosa es hereditaria. Al menos eso creo, porque al lado de papá pijo siempre hay niños vestidos con sus pequeñas camisas de manga larga. Fenómeno que sólo es explicable a través de herencia genética. Algún gen hay por ahí responsale de todo esto.

Bueno amigos, acabada la sarta de tonterías que me ocupan en el día de hoy, yo he decidido seguir retando la harmonía vistiendo mis selectas camisetas (que no camisas) ... ... de manga corta, por supuesto.

4 comentarios:

  1. animo amigo sigue asi...

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  2. Salva, lo que más me pone son las camisas de manga larga con unas bermudas. Eso no tiene precio.

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  3. Ja, ja, ja!! O sea , es súper, o sea, megagenial, o sea... Ja, ja, ja!! ¡Qué risa! He disfrutado más que una pija en la calle Serrano.
    ¿Qué me dices de la pulserita de la bandera de España?

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  4. Pues debo ser pijo porque me gusta lo de la camisa de manga larga con sus mangas recogidas, deberías probarlo. Ahora que casi es invierno y en el trabajo hace mucho calor este remedio es muy útil para no morir cocido. De todas formas, a Raquel le gusta verme con la camisa de manga larga y los puños vueltos, así que como me cuesta tan poco le doy ese capricho y los que hagan falta.

    Nos leemos. More S8)

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